Señoras de Schoenstatt que se entregaron completamente a Cristo: Eugenia Mahringer y María Laufenberg

EUGENIA MAHRINGER nació el 18 de noviembre de 1906, en Schwäbisch Gmünd.  Siendo joven, conoce Schoenstatt a través de un sacerdote. Se destacó por sus grandes dotes de líder y su carisma para conducir la juventud. En 1931, el P. José Kentenich le pidió que asumiera como tarea principal la conducción de toda la juventud Schoenstattiana en Alemania. En 1932 hizo su consagración en la Federación bajo el ideal de “Portadora de Cristo”. Esto marcó su personalidad desde sus raíces: un amor apasionado a Cristo.

 

Desde muy joven Dios puso en su corazón el anhelo de llevar una vida de consagración virginal en medio del mundo, lo que ya se vislumbraba en esos años con el nombre de “orden contemplativa en medio del mundo” que tiene el espíritu de lo que hoy llamamos “Instituto Secular”.

Cuando en 1946 el Padre Kentenich fundó el Instituto Nuestra Señora de Schoenstatt, ella formó parte del consejo de la Provincia de Stuttgart (Alemania).

Desde 1958 hasta 1975 fue la superiora regional. Tuvo una influencia decisiva cuando en 1951 la Región de las Señoras de Schoenstatt de Stuttgart se consagró con el ideal “Indivisa Christi”. Fue además durante su periodo como Superiora Regional que se construyó el Santuario en la ciudad de Stuttgart. Este Santuario se ofreció para el retorno del Padre desde el exilio. El mismo Padre Kentenich prometió que cuando este milagro sucediera él le iba a agregar a la Mater en su título la palabra “Victoriosa”. Por eso, a partir de su retorno desde el exilio, en 1965, el título de Ella es: Madre, Reina y Victoriosa Tres Veces Admirable de Schoenstatt”.

Durante los últimos años de su vida en el Freiberg, Eugenia se sintió especialmente comprometida con la adoración en el Santuario. Falleció en el año jubilar de 25 años del Paralelo, el 14 de julio de 1988, en su habitación de la casa regional de Stuttgart.

MARÍA LAUFENBERG perteneció al núcleo fundador del Instituto Nuestra Señora de Schoenstatt.

María Laufenberg nació en 1910 en Lothringen (Alemania). Después de la primera guerra mundial se trasladó a Duisburg. Allí, junto a sus padres y hermanos llevó una vida caracterizada por las complicaciones de la post guerra, por la reconstrucción y  por los inmensos costos de las reparaciones y por la posterior recesión, desocupación y el quiebre total de la economía. Al terminar el  colegio, entre los años  1931 y 1934,  estudió alemán, historia  y Francés en las universidades de Colonia y Münster. 

Ya muy temprano la embarga un anhelo por el Carmelo y por la vida que allí se lleva  de retiro, de sacrificio y de expiación. Pero al mismo  tiempo tiene noticias  del Movimiento  Apostólico de Schoenstatt a  través de una amiga del colegio y del P. Schmitz. Participa en diversas jornadas y retiros y mediante el estudio personal e intercambio de ideas con otras personas, penetra cada vez más en el mundo de Schoenstatt.

Como profesora recibe un cargo provisorio en una escuela en Osnabrück. Pronto comienza el  nacionalsocialismo a actuar cruentamente en contra de los colegios católicos y María se opone. Debido a esto es trasladada como castigo a Esterwegen. Las condiciones de vida en este apartado pueblo están marcadas por la pobreza, el trabajo duro y una gran simplicidad. María vive en una pieza sin calefacción y debe compartir su pieza de trabajo con otras tres colegas. El vivir junto a personas nacionalsocialistas que piensan tan distinto trajo muchas dificultades y con seguridad también la sensación de soledad, aislamiento y miedo. Así determinaron la vida de María por una parte las condiciones de pobreza en Esterwegen y por otra, las ideas del nacionalsocialismo que se ponían en práctica de modo cada vez más brutal e intolerante.

Las condiciones de vida externas son reflejadas por la vida interior y buscan una respuesta. La respuesta que María da es un anhelo cada vez más grande de cruz y sufrimiento, de expiación y petición. Esta  actitud de vida  conduce a María a  la expiación y súplica  mediante la santificación  muy  concreta de  la vida diaria, mediante  el fiel y fidelísimo cumplimiento del deber, mediante la asimilación de las desilusiones personales y el valeroso volver a comenzar y mediante el trato tolerante con personas no simpáticas. Así une la vida, formada por el ideal de una carmelita, con la vida de una persona anclada en Dios en medio del mundo.

“Mira, hoy te regalo todo de vuelta, para que dispongas sobre ello según tu voluntad y tu elección. Sólo a ti permíteme amarte cada vez más. A ti y a tu Obra que es la gloria del Padre por la transformación del mundo por Cristo en la fuerza del Espíritu Santo. Me permites que te pida yo, la más indigna de todas tus hijas, que si está de acuerdo con tus planes, aceptes pronto mi vida por la Obra de Schoenstatt y su misión, especialmente por nuestra familia de estudiantes. Toma pronto mi vida, purifícame primero completamente y luego, por favor, Suscipe…. Concédeme llegar a ser leña en el sacrificio y fuego de amor que desde el Santuario quiere encender a todo el mundo”.

 

Este ofrecimiento lo hace especialmente por el núcleo de jóvenes mujeres que quieren conformar un nuevo Instituto femenino en Schoenstatt, que será erigido canónicamente después de la segunda guerra mundial, porque las circunstancias de la guerra y del campo de concentración de nuestro Padre Fundador retrasaron la Fundación que se había iniciado años atrás. A este núcleo fundador perteneció María Laufenberg.

 

Y  María sabe lo que  significa cuando le  pide a la Mater llegar  a ser leña; ha tenido dos operaciones al estómago y frecuentes malestares. Esto la ha preparado para el sufrimiento. Esta súplica suya será pronto escuchada: en el invierno de los años 1939 y 1940 se enferma de una gripe de la que casi no sana. Esto no es de extrañar debido al hielo en  las paredes  de su  pieza. En  mayo de 1940  se le diagnostica  tuberculosis. Debido  a  esto llega a  un sanatorio en Selva Negra, donde  tiene que  permanecer  6 meses. Después de salir del sanatorio y luego de otros seis meses de incapacidad laboral comienza en Agosto de 1941 el noviciado  de  las Señoras de Schoenstatt con una gran parte de las estudiantes. Todo el noviciado transcurre en la época de la  Segunda Guerra Mundial y de la persecución de Schoenstatt por el Nacionalsocialismo.

En el  verano de  1941 recibe en Dissen, un nuevo empleo. Allí trabaja como dos años. A  mediados  de 1943 se declara la  tuberculosis en  el segundo  pulmón. A comienzos de 1944 es trasladada a un hogar en Eifel. Su gran deseo es ser  incorporada a la  Familia de las Señoras de Schoenstatt. Su oración de incorporación al futuro Instituto dice:

 

“Toma, Oh Señor, toda mi libertad. Toma mi memoria, mi entendimiento toda mi voluntad, todo mi corazón. Todo lo que tengo y poseo que lo has regalado Tú, por medio de María. He aquí que lo pongo sin reservas en su  inmaculado  corazón, para que Tú  dispongas  sobre  ello  según tu parecer. Sólo regálame tu gracia y un amor a ti siempre mayor. Entonces soy suficientemente rica y no pido nada más”.

  

El Padre Kentenich, quien fue su guía espiritual y la acompañó su camino, dijo Una vez sobre María Laufenberg; “Ella es lo más granado de nuestra Familia, en Su vida joven y rica en sacrificio, interpretó y realizó el perpetuo en su forma Múltiple”…En otra oportunidad, nuestro Padre la comparó con José Engling.

Instituto Secular Nuestra Señora de Schoenstatt